Este fin de semana hemos hecho una excursión a una de esas naturalezas domesticadas que están de moda. Aunque en este país tan inmenso, es un poco diferente. Un lugar cercado de unas dimensiones espectaculares, con una variedad de especies vegetales y animales impresionante, y la temperatura y la luz otoñales, junto con una sensación de que todo ello está para que nosotros lo disfrutemos… Después de haberlo intentado (y haber fallado) hace cerca de un mes, como ya contamos en este diario, nos hemos atrevido de nuevo, con muchas ganas.
Aunque estamos encantados de vivir en nuestra “casa del bosque”, disfrutar de las vistas abiertas, de la luz del sol, del aire de montaña… ha resultado muy relajante. Hemos paseado, algunos se han bañado, hemos visto mariposas y aves de presa, y sobre todo, nos hemos alejado de la zona en la que sin duda “hacemos pie”. ¿Obejtivo? Crecer para hacer pie allá donde vayamos.
Subiremos fotos.
María.