Frikifamily's Adventure Overseas

Lo que nos sacó el domingo de casa. Por el precio de las entradas de un día, entraremos gratis todo el año.

Nuevo modelo de sistema hidráulico para vivienda de dos plantas y sótano, 3 váteres, 3 lavabos (lavavajillas, lavadora, duchas y bañeras, en desuso tras la instalación del nuevo sistema operativo) 
Artesano, orgánico, totalmente personalizable según la demanda.
Vamos, que van 24 horas sin agua corriente. Interesante estímulo para el intelecto y para ejercer la ergonomía. 

Nuevo modelo de sistema hidráulico para vivienda de dos plantas y sótano, 3 váteres, 3 lavabos (lavavajillas, lavadora, duchas y bañeras, en desuso tras la instalación del nuevo sistema operativo) 

Artesano, orgánico, totalmente personalizable según la demanda.

Vamos, que van 24 horas sin agua corriente. Interesante estímulo para el intelecto y para ejercer la ergonomía. 

Me levanté por la mañana, tan contenta porque era viernes y porque tenía el día lleno de cosas que hacer. Pero lleno, lleno, y todo bien lejos… 
Primera en toda la boca: el coche no arranca, a las 7:30 de la mañana. Joaquín se acaba de ir con el otro coche, y Guille llega tarde al “Drama Club”. Así que le hago volver (a Joaquín) para recoger Guille. Después tiene reunión con su jefe, así que, nada que hacer: toca día sin coche once again!
De 8 a 10 ha de venir el técnico de la caldera, para hacer una revisión de rutina. Por supuesto, llega a las 9 pasadas: “Me llevará 45 minutos si todo va bien, señora”. Pero hoy es viernes, así que tengo esa tutoría de la que ya hablé la semana pasada, one-to-one con una niña de la escuela de Miguel que anda perdida (aunque no tanto) en Matemáticas. A las 10am. El cole está a 5 minutos de coche, pero a 25 minutos andando. Voy a tener que correr, y aún así, llegaré tarde… 
Por supuesto, el señor de la caldera me quiere cobrar otra vez algo que ya está pagado. Afortunadamente consigo deshacer el entuerto, ahorrándome unos cientos (de dólares), y salgo corriendo hacia el colegio. 
Cuando llego (10:05am) los niños y niñas están saliendo al parque (recease time); encuentro a la profesora que “coordina” los apoyos, aún jadeando y sudando, y me dice que lo siente mucho, que no se ha dado cuenta de que me ha citado a una hora equivocada O_O, y que vuelva ¡la semana que viene! Así que me doy la vuelta por donde he venido, eso sí, un poco más despacio…
Una vez en casa (y sin pan de molde, sin leche, y con la tienda más cercana a 25 minutos andando rápido) hago unas cuantas gestiones telefónicas con el seguro del coche, para que venga alguien a ver que le pasa. Consiguen mandarme a un tipo que chequea la batería (aunque todo lo demás como luces, radio, etc. funciona perfectamente) y me dice que la batería está bien. Pues claro que está bien, hombre.
Nos llama Joaquín para ponerse a nuestra disposición una vez que ha terminado la reunión y decidimos entre todos que venga  después de comer. Son las 12pm, y nos vemos abocadas al perrito caliente (que es lo único que queda disponible en nuestras existencias) que enriquecemos con unas rodajas de cebolla recién frita (toque hispano-casero). 
Beatriz tiene que cuidar a unos niños a 30 minutos andando desde casa, y viene nuestra profesora de alemán y aprendiz de castellano en metro desde Atlanta; la estación más próxima está a 10 minutos de coche. Entre medias de las dos cosas, hay que recoger a Miguel en su parada de bus. Después, devolver a la profealumna, llevar a Beatriz a su ensayo, esperar una hora y volver POR FIN a casa, después de un duro día de choferesa. Abro las ventanillas en alguno de los trayectos (uno de los primeros) porque hace calor, y oigo un ruido rítmico que no me gusta asociado a la rodadura. Paro el coche, me bajo, y no os lo váis a creer… un clavo de 10 centímetros de largo y medio de diámetro clavado y doblado en la rueda trasera…x-x y todavía tenemos esa tarde 50 millas por delante…
Desaliento es poco… pero me da la risa, porque me viene a la cabeza lo puta que puede ser la vida, y lo poco que hace falta para hacernos sentir mal…
Después de recoger en el metro a nuestra invitada, nos acercamos a un taller que conocemos (porque el dueño y trabajadores son peruanos y ya hemos estado allí alguna vez) para que nos arreglen el pinchazo, y salimos de allí media hora después con dos ruedas nuevas y un par de cientos menos (menos mal que los había ahorrado por la mañana).
La vida es un largo río de agua embarrada, lleno de sorpresas in(pre)visibles y muy refrescante. Si no te bañas, ¡no te empapas de nada!

La foto es de subcomandanta

Me levanté por la mañana, tan contenta porque era viernes y porque tenía el día lleno de cosas que hacer. Pero lleno, lleno, y todo bien lejos… 

Primera en toda la boca: el coche no arranca, a las 7:30 de la mañana. Joaquín se acaba de ir con el otro coche, y Guille llega tarde al “Drama Club”. Así que le hago volver (a Joaquín) para recoger Guille. Después tiene reunión con su jefe, así que, nada que hacer: toca día sin coche once again!

De 8 a 10 ha de venir el técnico de la caldera, para hacer una revisión de rutina. Por supuesto, llega a las 9 pasadas: “Me llevará 45 minutos si todo va bien, señora”. Pero hoy es viernes, así que tengo esa tutoría de la que ya hablé la semana pasada, one-to-one con una niña de la escuela de Miguel que anda perdida (aunque no tanto) en Matemáticas. A las 10am. El cole está a 5 minutos de coche, pero a 25 minutos andando. Voy a tener que correr, y aún así, llegaré tarde… 

Por supuesto, el señor de la caldera me quiere cobrar otra vez algo que ya está pagado. Afortunadamente consigo deshacer el entuerto, ahorrándome unos cientos (de dólares), y salgo corriendo hacia el colegio. 

Cuando llego (10:05am) los niños y niñas están saliendo al parque (recease time); encuentro a la profesora que “coordina” los apoyos, aún jadeando y sudando, y me dice que lo siente mucho, que no se ha dado cuenta de que me ha citado a una hora equivocada O_O, y que vuelva ¡la semana que viene! Así que me doy la vuelta por donde he venido, eso sí, un poco más despacio…

Una vez en casa (y sin pan de molde, sin leche, y con la tienda más cercana a 25 minutos andando rápido) hago unas cuantas gestiones telefónicas con el seguro del coche, para que venga alguien a ver que le pasa. Consiguen mandarme a un tipo que chequea la batería (aunque todo lo demás como luces, radio, etc. funciona perfectamente) y me dice que la batería está bien. Pues claro que está bien, hombre.

Nos llama Joaquín para ponerse a nuestra disposición una vez que ha terminado la reunión y decidimos entre todos que venga  después de comer. Son las 12pm, y nos vemos abocadas al perrito caliente (que es lo único que queda disponible en nuestras existencias) que enriquecemos con unas rodajas de cebolla recién frita (toque hispano-casero). 

Beatriz tiene que cuidar a unos niños a 30 minutos andando desde casa, y viene nuestra profesora de alemán y aprendiz de castellano en metro desde Atlanta; la estación más próxima está a 10 minutos de coche. Entre medias de las dos cosas, hay que recoger a Miguel en su parada de bus. Después, devolver a la profealumna, llevar a Beatriz a su ensayo, esperar una hora y volver POR FIN a casa, después de un duro día de choferesa. Abro las ventanillas en alguno de los trayectos (uno de los primeros) porque hace calor, y oigo un ruido rítmico que no me gusta asociado a la rodadura. Paro el coche, me bajo, y no os lo váis a creer… un clavo de 10 centímetros de largo y medio de diámetro clavado y doblado en la rueda trasera…x-x y todavía tenemos esa tarde 50 millas por delante…

Desaliento es poco… pero me da la risa, porque me viene a la cabeza lo puta que puede ser la vida, y lo poco que hace falta para hacernos sentir mal…

Después de recoger en el metro a nuestra invitada, nos acercamos a un taller que conocemos (porque el dueño y trabajadores son peruanos y ya hemos estado allí alguna vez) para que nos arreglen el pinchazo, y salimos de allí media hora después con dos ruedas nuevas y un par de cientos menos (menos mal que los había ahorrado por la mañana).

La vida es un largo río de agua embarrada, lleno de sorpresas in(pre)visibles y muy refrescante. Si no te bañas, ¡no te empapas de nada!

La foto es de subcomandanta

Esta mañana, al llevar a Miguel al colegio, delante de nosotros iba una furgoneta de la tele. ¿Habría pasado algo interesante? Después de dejarlo he visto una calle cercada por cintas amarillas y coches de policía, en la misma manzana del colegio. Resulta que anoche una avioneta cayó allí. De forma milagrosa los dos ocupantes no sufrieron demasiados daños (ver noticia aquí y aquí). Que cosas pasan…

Esta mañana, al llevar a Miguel al colegio, delante de nosotros iba una furgoneta de la tele. ¿Habría pasado algo interesante? Después de dejarlo he visto una calle cercada por cintas amarillas y coches de policía, en la misma manzana del colegio. Resulta que anoche una avioneta cayó allí. De forma milagrosa los dos ocupantes no sufrieron demasiados daños (ver noticia aquí y aquí). Que cosas pasan…

Este fin de semana hemos hecho una excursión a una de esas naturalezas domesticadas que están de moda. Aunque en este país tan inmenso, es un poco diferente. Un lugar cercado de unas dimensiones espectaculares, con una variedad de especies vegetales y animales impresionante, y la temperatura y la luz otoñales, junto con una sensación de que todo ello está para que nosotros lo disfrutemos… Después de haberlo intentado (y haber fallado) hace cerca de un mes, como ya contamos en este diario, nos hemos atrevido de nuevo, con muchas ganas.
Aunque estamos encantados de vivir en nuestra “casa del bosque”, disfrutar de las vistas abiertas, de la luz del sol, del aire de montaña… ha resultado muy relajante. Hemos paseado, algunos se han bañado, hemos visto mariposas y aves de presa, y sobre todo, nos hemos alejado de la zona en la que sin duda “hacemos pie”. ¿Obejtivo? Crecer para hacer pie allá donde vayamos.
Subiremos fotos. 
María.

Este fin de semana hemos hecho una excursión a una de esas naturalezas domesticadas que están de moda. Aunque en este país tan inmenso, es un poco diferente. Un lugar cercado de unas dimensiones espectaculares, con una variedad de especies vegetales y animales impresionante, y la temperatura y la luz otoñales, junto con una sensación de que todo ello está para que nosotros lo disfrutemos… Después de haberlo intentado (y haber fallado) hace cerca de un mes, como ya contamos en este diario, nos hemos atrevido de nuevo, con muchas ganas.

Aunque estamos encantados de vivir en nuestra “casa del bosque”, disfrutar de las vistas abiertas, de la luz del sol, del aire de montaña… ha resultado muy relajante. Hemos paseado, algunos se han bañado, hemos visto mariposas y aves de presa, y sobre todo, nos hemos alejado de la zona en la que sin duda “hacemos pie”. ¿Obejtivo? Crecer para hacer pie allá donde vayamos.

Subiremos fotos. 

María.

Facing Halloween. Con tiempo y bien surtidos.

Facing Halloween. Con tiempo y bien surtidos.

Ayer estuvimos en una reboda: una pareja, en cuya primera boda fuimos testigos, celebraba ayer los 25 años de alegrías, tristezas, sustos, aventuras… juntos, con una familia creciente (tienen 5 hijos e hijas, y varios de ellos en edad de formar pareja a su vez)
Teniendo en cuenta como somos algunas, asistir en primera fila a la ceremonia religiosa, según el rito católico (eso sí, en inglés) fue un tanto raro, pero era una agradable tarde de principio de otoño, en el jardín de su casa, con tanta gente de habla hispana mezclada con estupendos manjares de corte hispano también, que pronto se nos olvidó que habíamos estado en una misa…
Lo más emocionante fue ver como muchas de las personas que estaban allí, incluidos todos los hijos e hijas, mostraban su agradecimiento a estos recién recasados por servir como modelo de paternidad y maternidad, por su forma de educar y querer a sus hijos, con mucha creatividad, coherencia y sobre todo, amor; como modelo de persistencia, de empeño en su idea de permanecer juntos y seguir creciendo como personas.
Interesante también la cantidad de personas españolas o latinoamericanas afincadas en los Estados Unidos y haciendo esfuerzos por no perder del todo una identidad cultural que cada vez se va quedando más lejos y más diluida entre los rasgos dominantes del entorno. Qué difícil es ser emigrante.
Mucho material para la reflexión.
María.

(la foto, prestada de aquí)

Ayer estuvimos en una reboda: una pareja, en cuya primera boda fuimos testigos, celebraba ayer los 25 años de alegrías, tristezas, sustos, aventuras… juntos, con una familia creciente (tienen 5 hijos e hijas, y varios de ellos en edad de formar pareja a su vez)

Teniendo en cuenta como somos algunas, asistir en primera fila a la ceremonia religiosa, según el rito católico (eso sí, en inglés) fue un tanto raro, pero era una agradable tarde de principio de otoño, en el jardín de su casa, con tanta gente de habla hispana mezclada con estupendos manjares de corte hispano también, que pronto se nos olvidó que habíamos estado en una misa…

Lo más emocionante fue ver como muchas de las personas que estaban allí, incluidos todos los hijos e hijas, mostraban su agradecimiento a estos recién recasados por servir como modelo de paternidad y maternidad, por su forma de educar y querer a sus hijos, con mucha creatividad, coherencia y sobre todo, amor; como modelo de persistencia, de empeño en su idea de permanecer juntos y seguir creciendo como personas.

Interesante también la cantidad de personas españolas o latinoamericanas afincadas en los Estados Unidos y haciendo esfuerzos por no perder del todo una identidad cultural que cada vez se va quedando más lejos y más diluida entre los rasgos dominantes del entorno. Qué difícil es ser emigrante.

Mucho material para la reflexión.

María.

(la foto, prestada de aquí)