Frikifamily's Adventure Overseas

Awesome. I have absolutely no idea of what to say but just that. If you’ll excuse me, I’ll try my best to sound like a 19th century guy:

Have I ever not known to say but now
For it is so unpleasant to have your tongue in a sailor knot
I would sail through the vast, infinite void
thinking what to say retarded for my soul would be
running away for late would it be of my own fault

So, yeah. Thats about it with the sound of a creeper breathing down my neck
lies my brother’s voice 
teasing me to death
for his own shake
and for its so
this might be my last night
                                                                 Miguel—————————————

Lo siento, no sé traducirlo… :(

Awesome. I have absolutely no idea of what to say but just that. If you’ll excuse me, I’ll try my best to sound like a 19th century guy:

Have I ever not known to say but now

For it is so unpleasant to have your tongue in a sailor knot

I would sail through the vast, infinite void

thinking what to say retarded for my soul would be

running away for late would it be of my own fault

So, yeah. Thats about it with the sound of a creeper breathing down my neck

lies my brother’s voice 

teasing me to death

for his own shake

and for its so

this might be my last night

                                                                 Miguel—————————————

Lo siento, no sé traducirlo… :(

(Crédito de la imagen)
Vosotros y vosotras, que habéis visto tantas películas americanas, ya sabéis lo cool que queda estar fregando los restos de la cena, con la copa de vino que no has terminado al lado… imagen viva de la felicidad y el glamour es terminarse el vino mientras se friega, con estropajo… en fin no insisto más en esta contradicción anti-líbido. Pero se nos escapan dos aspectos: uno, en USA no se cocina, así, estadísticamente… lo “erótico” de la escena es que alguien que se molestó en cocinar para ti ahora está fregando para poder centrarse en toda la parafernalia de después de la cena.
Y dos, los fregaderos de las películas son, obviamente, fake. Porque si no, a nadie se le ocurriría poner la copa al lado con la cantidad de movimientos que hay que hacer para que el agua del grifo llegue a todos los rincones de las fuentes y sartenes… y menos aún en el camino entre la cubeta y el escurreplatos.
La peculiaridad de los fregaderos americanos es que tienen una trituradora justo debajo, que permite que los restos de comida que caen por el sumidero se pulvericen dándole a un interruptor.
Lamentablemente, esto no es aplicable para los restos de COPAS QUE SE CAEN A LA PILA Y SE ROMPEN, o séase, trozos de cristal. Así que olvidad la escena de la película que sea, e impresionad a vuestros invitados dejando la copa en algún lugar seguro, y volviendo a por ella DESPUES DE FREGAR. O bien, si no habéis estado espabilados ahí, y vuestra mala suerte (casi siempre cerca de una mala cabeza) os conduce a la parte de la escena en que la copa YA está rota, y los cristales han caído, presumiblemente, por el sumidero de gran tamaño de estas máquinas infernales que lo trituran CASI todo, 
¡¡¡NO ACTIVÉIS LA TRITURADORA!!! 
y si habéis visto la escena de Pesadilla (número X) en la que el fontanero mete la mano por el agujero para ver por qué se ha atascado…
Y a partir de aquí, dejo a cada uno a su ingenio. En mi caso, me equipé de linterna y pinzas de cocinar, con puntas de teflon, para tratar de encontrar en ese “estómago” metálico los trocitos de cristal que, por el ruido de la trituradora, y porque dejó de funcionar, debían estar ahí. Conseguí sacar dos, dejando correr mucha agua, los polvillos restantes parece que terminaron por irse corriente abajo. 

(Crédito de la imagen)

Vosotros y vosotras, que habéis visto tantas películas americanas, ya sabéis lo cool que queda estar fregando los restos de la cena, con la copa de vino que no has terminado al lado… imagen viva de la felicidad y el glamour es terminarse el vino mientras se friega, con estropajo… en fin no insisto más en esta contradicción anti-líbido. Pero se nos escapan dos aspectos: uno, en USA no se cocina, así, estadísticamente… lo “erótico” de la escena es que alguien que se molestó en cocinar para ti ahora está fregando para poder centrarse en toda la parafernalia de después de la cena.

Y dos, los fregaderos de las películas son, obviamente, fake. Porque si no, a nadie se le ocurriría poner la copa al lado con la cantidad de movimientos que hay que hacer para que el agua del grifo llegue a todos los rincones de las fuentes y sartenes… y menos aún en el camino entre la cubeta y el escurreplatos.

La peculiaridad de los fregaderos americanos es que tienen una trituradora justo debajo, que permite que los restos de comida que caen por el sumidero se pulvericen dándole a un interruptor.

Lamentablemente, esto no es aplicable para los restos de COPAS QUE SE CAEN A LA PILA Y SE ROMPEN, o séase, trozos de cristal. Así que olvidad la escena de la película que sea, e impresionad a vuestros invitados dejando la copa en algún lugar seguro, y volviendo a por ella DESPUES DE FREGAR. O bien, si no habéis estado espabilados ahí, y vuestra mala suerte (casi siempre cerca de una mala cabeza) os conduce a la parte de la escena en que la copa YA está rota, y los cristales han caído, presumiblemente, por el sumidero de gran tamaño de estas máquinas infernales que lo trituran CASI todo, 

¡¡¡NO ACTIVÉIS LA TRITURADORA!!! 

y si habéis visto la escena de Pesadilla (número X) en la que el fontanero mete la mano por el agujero para ver por qué se ha atascado…

Y a partir de aquí, dejo a cada uno a su ingenio. En mi caso, me equipé de linterna y pinzas de cocinar, con puntas de teflon, para tratar de encontrar en ese “estómago” metálico los trocitos de cristal que, por el ruido de la trituradora, y porque dejó de funcionar, debían estar ahí. Conseguí sacar dos, dejando correr mucha agua, los polvillos restantes parece que terminaron por irse corriente abajo. 

La mejor foto de Miguel ever!

La mejor foto de Miguel ever!

Cada una elige su forma de decir adiós

Cada una elige su forma de decir adiós

¿Os había presentado a mi vecino?

Estos experimentos con la cámara nueva…

Guillermo preparando su maleta…

(Source: mariposasrosas)

Señoras, señores, estamos cerrando. Menos de dos semanas para dar carpetazo a este capítulo de nuestras vidas. ¿El balance? Se me ocurren pocas experiencias tan enriquecedoras, en lo personal, y en lo colectivo, como viajar. En este caso, además, con inmersión en la cultura, los modos y costumbres, el idioma, la moneda… Cada uno de nosotros cinco ha pasado sus buenos y malos momentos, y ha habido espacio para que cada uno tenga su propio recorrido, además del recorrido común. 

Cada uno contará, espero, lo que ha significado este curso fuera de la salsa habitual. Para mí ha sido una ocasión de pensar sin prisa ni pausa sobre mí, mi familia, mis proyectos, mi conciencia, mis posibilidades. Un privilegio. Además, la experiencia de lo americano tiene un doble valor: por ser diferente, y por ser la capital ideológica del imperio; de ella parece que queremos tomar ejemplos en Europa, pero no se cuenta todo lo que hay, sino que se presenta una imagen interesadamente maquillada, en la que se oculta la otra cara de la moneda… No es oro todo lo que reluce, y a veces, esas otras cosas que no son oro relucen con un brillo auténtico, porque no solo el oro tiene valor.

Hoy he hecho algo que tenía planeado desde hace muchos meses: ir a una clase de inglés. 
Todas las bibliotecas públicas cercanas a Atlanta ofrecen un programa gratuito de Inglés para los hablantes de otros idiomas, que por estos lares son muchísimos. Hay distintas horas en cada biblioteca, por la mañana, por la tarde y por la noche. Casi cada día es posible ir a alguna de las que tengo a menos de media hora en coche para poder practicar inglés con hablantes de otras lenguas maternas, guiadas por personas voluntarias que dedican parte de su tiempo libre a enseñar a otras su idioma.
Seguro que os preguntaréis cómo no he aprovechado esta posibilidad antes… Siempre hubo un motivo. Al principio, no tenía coche; después, me quedé sin el coche que tenía (no imagináis cómo me afectó esto en mi desempeño de persona resuelta y activa). Después, empezó ha ser complicado a mis ojos encajarlo entre las poquísimas obligaciones con hora fija que tenía… Y por último, olvidé la existencia del programa…
… hasta que hace unas semanas, empezamos a ir a la biblioteca más próxima a coger libros para Beatriz, para Miguel, para mí…  Consultando en la web el horario de apertura, de pronto recordé… E hice mis planes para ir el lunes pasado. Fue imposible, o muy difícil, pero reconocí la tendencia a encontrar dificultades, obstáculos y motivos para no hacer, para no salir del todo casa-coche. Así que hoy no lo he pensado mucho.
Me he presentado allí temprano, y he encontrado lo siguiente: dos profesoras para tres alumnas (yo misma, una mamá china, y una abuela india) y un alumno (marroquí). La mamá china iba por primera vez, y lleva en USA tanto tiempo como yo. La clase ha sido animada, entretenida, por su puesto participativa, y se me ha pasado el tiempo volando. La mujer china tiene un hijo de 10 años, como Miguel. Hemos intercambiado datos para quedar. 
Y no hago más que pensar en el daño que podemos hacernos a nosotras mismas, lo fácil que nos resulta secuestrarnos. Lo poco que nos cuesta pasar de ser mujer a ser berberecho…
La foto es de Feet Wet

Hoy he hecho algo que tenía planeado desde hace muchos meses: ir a una clase de inglés. 

Todas las bibliotecas públicas cercanas a Atlanta ofrecen un programa gratuito de Inglés para los hablantes de otros idiomas, que por estos lares son muchísimos. Hay distintas horas en cada biblioteca, por la mañana, por la tarde y por la noche. Casi cada día es posible ir a alguna de las que tengo a menos de media hora en coche para poder practicar inglés con hablantes de otras lenguas maternas, guiadas por personas voluntarias que dedican parte de su tiempo libre a enseñar a otras su idioma.

Seguro que os preguntaréis cómo no he aprovechado esta posibilidad antes… Siempre hubo un motivo. Al principio, no tenía coche; después, me quedé sin el coche que tenía (no imagináis cómo me afectó esto en mi desempeño de persona resuelta y activa). Después, empezó ha ser complicado a mis ojos encajarlo entre las poquísimas obligaciones con hora fija que tenía… Y por último, olvidé la existencia del programa…

… hasta que hace unas semanas, empezamos a ir a la biblioteca más próxima a coger libros para Beatriz, para Miguel, para mí…  Consultando en la web el horario de apertura, de pronto recordé… E hice mis planes para ir el lunes pasado. Fue imposible, o muy difícil, pero reconocí la tendencia a encontrar dificultades, obstáculos y motivos para no hacer, para no salir del todo casa-coche. Así que hoy no lo he pensado mucho.

Me he presentado allí temprano, y he encontrado lo siguiente: dos profesoras para tres alumnas (yo misma, una mamá china, y una abuela india) y un alumno (marroquí). La mamá china iba por primera vez, y lleva en USA tanto tiempo como yo. La clase ha sido animada, entretenida, por su puesto participativa, y se me ha pasado el tiempo volando. La mujer china tiene un hijo de 10 años, como Miguel. Hemos intercambiado datos para quedar. 

Y no hago más que pensar en el daño que podemos hacernos a nosotras mismas, lo fácil que nos resulta secuestrarnos. Lo poco que nos cuesta pasar de ser mujer a ser berberecho…

La foto es de Feet Wet