(Crédito de la imagen)
Vosotros y vosotras, que habéis visto tantas películas americanas, ya sabéis lo cool que queda estar fregando los restos de la cena, con la copa de vino que no has terminado al lado… imagen viva de la felicidad y el glamour es terminarse el vino mientras se friega, con estropajo… en fin no insisto más en esta contradicción anti-líbido. Pero se nos escapan dos aspectos: uno, en USA no se cocina, así, estadísticamente… lo “erótico” de la escena es que alguien que se molestó en cocinar para ti ahora está fregando para poder centrarse en toda la parafernalia de después de la cena.
Y dos, los fregaderos de las películas son, obviamente, fake. Porque si no, a nadie se le ocurriría poner la copa al lado con la cantidad de movimientos que hay que hacer para que el agua del grifo llegue a todos los rincones de las fuentes y sartenes… y menos aún en el camino entre la cubeta y el escurreplatos.
La peculiaridad de los fregaderos americanos es que tienen una trituradora justo debajo, que permite que los restos de comida que caen por el sumidero se pulvericen dándole a un interruptor.
Lamentablemente, esto no es aplicable para los restos de COPAS QUE SE CAEN A LA PILA Y SE ROMPEN, o séase, trozos de cristal. Así que olvidad la escena de la película que sea, e impresionad a vuestros invitados dejando la copa en algún lugar seguro, y volviendo a por ella DESPUES DE FREGAR. O bien, si no habéis estado espabilados ahí, y vuestra mala suerte (casi siempre cerca de una mala cabeza) os conduce a la parte de la escena en que la copa YA está rota, y los cristales han caído, presumiblemente, por el sumidero de gran tamaño de estas máquinas infernales que lo trituran CASI todo,
¡¡¡NO ACTIVÉIS LA TRITURADORA!!!
y si habéis visto la escena de Pesadilla (número X) en la que el fontanero mete la mano por el agujero para ver por qué se ha atascado…
Y a partir de aquí, dejo a cada uno a su ingenio. En mi caso, me equipé de linterna y pinzas de cocinar, con puntas de teflon, para tratar de encontrar en ese “estómago” metálico los trocitos de cristal que, por el ruido de la trituradora, y porque dejó de funcionar, debían estar ahí. Conseguí sacar dos, dejando correr mucha agua, los polvillos restantes parece que terminaron por irse corriente abajo.